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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

El anuncio del gobierno del presidente Ollanta Humala ha honrado el apoyo de Unasur al reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, y no permitirá que la fragata británica Montrose reposte en el puerto del Callao.

No es una anécdota, como no lo fue el gesto del presidente Fernando Belaunde cuando ayudó efectivamente a la Argentina en su conflicto contra la misma potencia extracontinental. Se trata del anuncio de nuevos tiempos, tiempos de integración y solidaridad regional que –impensables hace algunos años– apuntan a defender lo que nos pertenece y a abrir un espacio de participación efectiva en la gestión de los negocios mundiales. Se trata de pasar de la condición de objetos de la historia –a la que nos tuvieron sometidos durante todo nuestro pasado colonial y republicano– a la condición de sujetos de la misma.

Los tiempos son propicios para que esta nueva postura que simboliza la Unasur, y a la que se han adherido valientemente todos los países del área sudamericana, se constituya en un anuncio real de que hay un nuevo actor. Un actor con inmensos recursos naturales y con excepcionales posibilidades de crecimiento que hace saber al conjunto de la humanidad que la multipolaridad a la que el mundo ha ingresado, tiene, de ahora en más, un protagonista decidido a defender la dignidad de los pueblos que lo integran. Y que, además, lo hará con la solvencia que le otorgan una historia y una cultura compartidas y una visión del futuro que, aunque plural, afirma con una sola voz que este es el camino correcto.