notitle
notitle

Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Yo, que miraba aterrado el futuro, me he liberado de esa angustia al enterarme de que, de los problemas actuales, el único que merece ocuparse a fondo de él, y el que realmente amenaza el futuro del sentido común, es el vinculado a la expropiación de las acciones que Repsol tenía en YPF, decisión tomada por el Ejecutivo argentino.

Yo, que estaba preocupado porque Grecia se hubiese convertido de hecho en un protectorado, porque España rompa récords de desocupación, por la situación calamitosa que viven italianos, portugueses e irlandeses, por los resultados dramáticos que, según el Nobel Stiglitz, tendrán las medidas que aplica la Unión Europea para salir de la crisis, por las nuevas burbujas que estallarán según otros economistas, por las guerras en marcha y por las nuevas amenazas a la paz, etc. Todo eso no tiene nada que ver con un sistema que, admitámoslo, depredando 'un poquito' la naturaleza ha logrado enriquecer a un número de personas cuya felicidad no podemos compartir pero cuyo éxito admiramos.

Gracias a quienes me aliviaron la carga de pensar tan erradamente. Muchos de los que merecen mi agradecimiento opinaron en su momento a favor de la guerra contra Irak, de la invasión a Afganistán, de las amenazas a Irán y, a veces, no tienen tiempo de recordar a los presos de Guantánamo, las torturas de Abu Ghraib, los bombardeos sobre niños, etc. Acá, lo grave es que Argentina haya recuperado la petrolera estatal para su país con lo bien que le iba importando U$9,000 millones de dólares de petróleo al año. Gracias.