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Carlos Carlín,Habla.BabasImposible no emocionarse ante eso.

Imposible no sentirme orgulloso porque quien me lo decía era este caballero, este hombre que un día se quedó sin su hijo porque dos asesinos 'barra brava', dos infelices se despertaron con la idea de defender la bandera de un equipo de fútbol peruano, es decir, defender nada.

Hoy, a ese hombre lo único que le queda de su hijo son recuerdos.

Cómo no sentirme orgulloso si el trabajo que hicimos con felicidad hace casi 14 años hizo reír a Walter Oyarce pocos días antes de su asesinato.

Cómo no emocionarme si algo de lo que hicimos forma parte de esos valiosos recuerdos.

Imposible no emocionarme mientras el señor Walter Oyarce, con la mirada clavada en la risa de su hijo, recuerda las muchas veces que se rieron juntos.

Nada que agradecer, señor Oyarce; al contrario, gracias a usted.