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Enrique Castillo, Opina.21ecastillo@peru21.com

Lamentablemente, esta administración gubernamental no se ha caracterizado por saber manejar adecuadamente y resolver oportunamente aquellos asuntos que le han hecho mucho daño.

Desde los primeros días de gestión y hasta la fecha, el presidente y su entorno –voluntaria o involuntariamente– mantienen inexplicablemente la vigencia de varios casos que si se hubieran resuelto o se resolvieran clara, firme y rápidamente, le permitirían gobernar con más tranquilidad.

"La novatada" de Alexis Humala, el caso Chehade, o las públicas contradicciones de su Gabinete son solo un botón de muestra.

Hoy, el Gobierno se desgañita diciendo que no quiere que la agenda se "conganice", pero hace todo lo posible para que "parezca" que el caso Conga es su causa. Señala que el indulto a Fujimori no está en agenda, pero son sus propios miembros los que se encargan de mantener vivo el asunto en los medios diciendo que habría que amnistiar a todos los violadores de derechos humanos, que no les temblaría la mano para firmar más de un indulto, que se actuará de acuerdo a la Constitución, o que el caso no está en agenda (a propósito, ¿la frase de la primera dama fue una rectificación a su esposo?).

Les dice a las fuerzas armadas que son sacerdotes y guardianes socráticos de la Nación, pero la posición de sus miembros en el caso de los comandos Chavín de Huántar es confusa y hasta contradictoria.

Si el Gobierno fijase posiciones, resolviese y se pronunciase rápida y públicamente, sin ambigüedades, le evitaría daños al país y podría dedicarse a las reformas y a la inclusión.