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Mónica Delta,Opina.21mdelta@peru21.com

Lo ocurrido tras la abrupta cancelación de la visita de la fragata HMS Montrose, nave de la Armada Real, a nuestro país ha sido un verdadero papelón de forma que nos parece inaudito. No por determinar que era inconveniente su arribo por el recrudecimiento de la tensión entre la Argentina y el Reino Unido, por las Islas Malvinas, sino porque nuestra Cancillería pudo evitar, sin mayor esfuerzo, la injusta presión del país 'gaucho' y de la Corona Inglesa.

¿Qué les costaba a los encargados de nuestra diplomacia advertir, con tiempo y de manera amical, en privado, las verdaderas razones de una visita que podía considerarse como inoportuna? ¿Por qué no se le dijo al ministro británico Jeremy Browne que la presencia de la fragata complicaba nuestra posición en Unasur (que, francamente, no sé si sirve mucho). Por otro lado, ¿por qué tuvimos que soportar la "frenética presión" de la Cancillería argentina que, según la prensa de ese país, incluso, involucró "mensajes amenazantes" de una probable cancelación de la programada visita oficial del presidente Humala, en mayo próximo? En términos políticos, Argentina, más allá del perdón ofrecido por su presidenta a nuestro país por la vergonzosa venta de armas a Ecuador en pleno conflicto bélico con el Perú, siendo país garante, es una herida que los peruanos aún recordamos. En términos comerciales, Argentina nos vende alrededor de dos mil millones y nosotros no le vendemos ni doscientos millones. Ellos perderían mucho más si dejaran de vendernos que nosotros si dejáramos de comprarles. ¿Por qué nuestra Cancillería y los encargados de este manejo no han mostrado mayor independencia y mejor manejo de las formas? Los países no tienen amigos, tienen intereses, y el Perú no puede cometer la equivocación histórica de verse nuevamente envuelto como 'tercero' en problemas bilaterales de otros países, así sean estos nuestros vecinos. No podemos darnos ese lujo.