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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que el Sr. Carretero no solo aportó su dinero, lo cual es perfectamente válido, sino que, además, lo hicieron seis de sus empleados. Aunque después estos confesaron que ellos no estaban enterados, ni eran suyos los fondos que fueron entregados. En todo caso, el empresario en cuestión, ya sea limpio o no, donó más de un millón de soles para la campaña del hoy mandatario.

Ahora resulta que una compañía del generoso aportante está a punto de recibir un contrato para reemplazar las 40 mil computadoras que fueron destruidas en el incendio al almacén de Educación, en una extraña licitación.

En primer lugar, llama la atención que el abastecedor original de las 800 mil laptops que el gobierno anterior adquirió – con toda la ventaja que tendría la estandarización de equipos para reducir costos de mantenimiento y reposición– haya sido descartado con un pretexto burocrático, pese a que presentaron la oferta con el precio más bajo.

Luego, el tercer participante – uno de los más grandes fabricantes mundiales– de acuerdo al informe técnico, por algún motivo, a lo largo del proceso, en lugar de ir ajustando el precio parece que lo habría incrementado.

Con lo cual quedaría expedito el camino para darle la buena pro a una pequeña empresa de comercialización – propiedad del benefactor– que con esa sola venta logrará casi a doblar su nivel de facturación. Daría la impresión que el aportante está pasando la factura por el favor en la campaña.

Mención aparte merece la ministra de Educación, quien no solo no sabe qué hacer con terroristas en el profesorado ni con el sindicato que se le ha infiltrado, sino que ahora resulta que tampoco puede comprar algo sin generar escándalo.