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Lucía de Althaus,Opina.21www.parentalidad.pe

No tengo una predilección especial por Papá Noel. De niña no me hablaron mucho de él, y creo que rápidamente me di cuenta de que no existía. Sin embargo, la Navidad seguía siendo mágica. Armar el Nacimiento con mis primos, juntarnos la noche del 24 y tratar de aguantar despiertos lo máximo posible, y esperar al día siguiente mis regalos (sin importar su procedencia), es uno de los recuerdos más lindos que tengo de mi infancia.

Entiendo que Papá Noel genera ilusión, deseo y emoción. Y lo incluyo en los preparativos de Navidad con mis hijas. Pero no es protagonista pues no insisto en que se tienen que portar bien para que él les regale, y sólo permito que le pidan un regalo especial pues Papá Noel tiene mucho trabajo y es muy justo con todos. Pero sí pongo énfasis en la oportunidad de compartir, ya sea regalos especiales para los que queremos como para los que no tienen. Y compartir también, en familia, momentos mágicos de felicidad y unión familiar, con mi propia ilusión de que mis hijas recuerden más esos sentimientos que los regalos. ¡Feliz Navidad!