ACUSA. Paolo Gabriele dijo que en su celda no tenía almohada y que la luz estaba prendida las 24 horas. (AP)
ACUSA. Paolo Gabriele dijo que en su celda no tenía almohada y que la luz estaba prendida las 24 horas. (AP)

CIUDAD DEL VATICANO (Agencias).– El exmayordomo del Papa, Paolo Gabriele, se declaró "inocente" de la acusación de robo de documentos reservados de Benedicto XVI y denunció malos tratos luego de su arresto.

"En lo que respecta al robo con agravante, no me siento culpable. Pero me siento culpable de haber abusado de la confianza que puso en mí el Santo Padre, quien me quería como a un hijo", afirmó en la segunda audiencia del juicio que se le sigue.

Asimismo, declaró que fue recluido por 20 días en una celda que no cumplía los mínimos requisitos y que sufrió presiones psicológicas. Tras escuchar esto, el presidente del tribunal pidió al fiscal del Vaticano, Nicola Piccardi, que abra una investigación.

'Paoletto', como también se le conoce al exmayordomo, narró que durante la primera noche se le impidió usar la almohada y que por 20 días tuvo encendida la luz durante las 24 horas.

La Gendarmería Vaticana, por su parte, rechazó estas acusaciones.

"FÁCIL DE MANIPULAR"De otro lado, Gabriele contó que comprobó que el Papa era "fácil de manipular" y que no conocía lo suficiente de los asuntos del Vaticano.

"Empecé a pensar que era fácil manipular a una persona que tiene tan enorme poder en sus manos", declaró al juez, y añadió que "a veces el Papa hacía preguntas sobre cosas de las que debería haber estado informado".

El exmayordomo, quien admitió haber sustraído documentos del Vaticano, por lo que podría ser condenado a cuatro años de cárcel, aseguró que no tuvo cómplices y que no recibió dinero por hacerlo.

Mientras tanto, la Santa Sede ordenó una investigación al obispo de Iquique (Chile), Marcos Antonio Ordenes Fernández, quien es acusado de abusar sexualmente de un menor de edad.

DATOS

- Paolo Gabriele reveló que sacó dos copias de documentos que evidenciaban malos manejos del Vaticano.

- Sin embargo, negó el robo de un cheque emitido a nombre del Papa por 100 mil euros y de una piedra de oro. Admitió que se llevó un valioso libro del pontífice.