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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

El deseo de mantenerse en el poder se convierte en la obsesión de muchos mandatarios.

Por otro lado, en Sudamérica llevamos más de una década con el chavismo conviviendo con una corriente política basada en el reeleccionismo. Desde el mismo Hugo Chávez, pasando por Correa y Evo Morales, terminando en Cristina Fernández, no hay hasta ahora ni un solo ejemplo de un gobierno de ese tipo que haya realizado una transferencia democrática al concluir. Todos ellos siguen entornillados al cargo y sin intención de soltarlo.

En nuestro caso, luego de la crisis a finales de los noventa, pensábamos que estábamos curados y que no caeríamos nuevamente en permitir una reelección. Sin embargo, es evidente el deseo que tienen en el oficialismo por replicar el modelo de enroque presidencial-conyugal del actual régimen argentino.

Así tenemos que el comentario de Keiko Fujimori a favor de levantar las trabas legales a la eventual candidatura de la primera dama ha desnudado esa intención, ya que ha sido recibido con desbordante entusiasmo por parte de importantes figuras del Gobierno. Incluso, una de ellas declaró extática que, entonces, ya contaban con los votos parlamentarios necesarios para modificar la legislación. Claramente, esa posibilidad la vienen maquinando desde hace rato.

En realidad, Nadine Heredia está cumpliendo una buena labor, reflejada en su alto nivel de aprobación. Asimismo, siendo la más influyente asesora de su marido, es muy positivo el papel que está jugando en el rumbo moderado que el Gobierno ha adoptado. Tiene, sin duda, un gran futuro político, incluso presidencial, pero tiene que respetar el salto de un mandato. Ya que el aparato estatal y la política gubernamental 'candidateando' a su favor tienen los mismos vicios y riesgos de una reelección.