DRAMA FAMILIAR. Graciela Sulca, abuela del menor, llora la pronta partida de su nieto querido. (Manuel Igreda)
DRAMA FAMILIAR. Graciela Sulca, abuela del menor, llora la pronta partida de su nieto querido. (Manuel Igreda)

¿Hasta cuándo? Un escolar de 13 años, brigadier de su salón, tomó la fatal decisión de quitarse la vida debido a que era víctima de bullying por parte de sus compañeros del colegio José Olaya Balandra. El menor de iniciales L.M.O.G. se ahorcó con una correa en la cocina de su vivienda, en San Juan de Lurigancho.

Según sus familiares, el adolescente –quien recientemente le había confesado a su padre, Edwin José Quispe Canchari, que pertenecía a una comunidad de 'emos'– era blanco de constantes burlas en su centro educativo debido a que usaba lentes.

Antes de quitarse la vida, el menor –a quien sus compañeros llamaban "ciego", "niño Down" y "Harry Potter"– escribió una carta dirigida a sus padres en la que decía que estaba dolido por el acoso de los otros estudiantes.

"Adiós papá, mamá y hermano Sebas (8). Iré donde el destino me lleve. Estoy muy dolido y sabía que esto iba a pasar. Ojalá que mis amigos entiendan que nunca les quise decir algo tonto. Solo quería estar bien en este colegio, ya que en los demás siempre fui marginado por todos", escribió.

Líneas más abajo escribió: "La vida es una tontería. A todas las personas que me quisieron y me conocían, gracias por hacerme la vida imposible. Me dieron ánimo para hacer esto. Igual los quiero".

ABUSO Y OTRO TRASTORNOLa más afectada por esta noticia fue la abuela del niño, Graciela Sulca Prado (55). La señora contó un hecho terrible: un compañero de su nieto, del tercer grado de secundaria, lo incentivó para que se cortara el brazo izquierdo y bebiera su sangre.

"A veces, mi niño me decía que escuchaba voces de Lucifer o del infierno. A veces se sentía solo y eso me asustaba", manifestó entre lágrimas.

Incluso, el tío del menor Isaí Gutiérrez Sulca (28) detalló que, el año pasado, su sobrino fue víctima del bullying en su anterior colegio, Alfonso Ugarte, de San Juan de Lurigancho. Por eso, sus padres optaron por cambiarlo.

"Ahí estaba el profesor de trigonometría y matemáticas, Gabriel Palma, quien le pegaba con palo o correa, y no solo a él, sino a todos los que se portaban mal. Otros padres de familia no se quejaban porque estaban de acuerdo con el castigo físico a sus niños", expresó.

Los familiares coincidieron en señalar que la ruptura de los progenitores de L.M.Q.G. también afectó su comportamiento. Desde hace seis años, su padre, Edwin, terminó la relación con Maritza Gutiérrez e inició un nuevo compromiso.

Ayer buscamos a la directora del colegio José Olaya, Eulalia Palomino, para recoger su versión, pero no quiso pronunciarse al respecto, tal como ha ocurrido en otros hechos anteriores de bullying registrados en centros educativos de la capital.

OTRO CASODe otro lado, Myriam Reyes, madre de una niña de 9 años, denunció que compañeros de su hija del colegio Virgen del Pilar, en el Callao, la maltrataron. Además, le hicieron tocamientos indebidos. Agregó que la directora del plantel y la madre de uno de los menores acusados trataron de amedrentarla.

DATOS

- El menor fallecido quería ser arquitecto, según contó su padre.

- "Cuando estaba triste me decía: 'Vamos a bailar'. Siempre buscaba hacerme reír", recordó Graciela Sulca, abuela del escolar.

- El año pasado, en el colegio Alfonso Ugarte, a este niño le rompieron sus lentes.