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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Insistimos sobre la energía nuclear, pues se trata de un debate ya instalado en todo el planeta y sobre el cual la prensa no ofrece, en mi concepto, suficiente información. Hoy en día, según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el 80% de las centrales nucleares tienen más de 20 años, lo cual comprometería su seguridad. La longevidad de esta fuente de energía afecta, además de la seguridad, la capacidad para cumplir con costos adecuados los requerimientos de sus clientes. Para la AIEA, el 5% de las 435 instalaciones nucleares del mundo funcionan desde hace más de 40 años, y 32% desde hace más de 30 años. Además, el 70% de los 254 reactores de investigación, que producen isótopos médicos y otros elementos, funcionan desde hace más de 30 años. La mayor parte de ellos –afirmó la agencia– superaron el tiempo de vida inicialmente previsto.

En una reciente reunión la AIEA afirmó que "la energía nuclear es más segura en el mundo ahora que hace un año, cuando se produjo el accidente de la central nuclear de Fukushima". Fue necesario, como siempre ocurre, que una tragedia conmoviera más a los corazones que a los bolsillos para que se tomaran medidas que, seguramente, se irán apagando al ritmo que se extingue el recuerdo de Fukushima. Ocurrió con Chernobyl y puede volver a ocurrir.

El plan actual no tiene carácter vinculante e insta a revisiones periódicas a cargo de equipos internacionales y a reforzar los dispositivos de defensa en caso de catástrofe natural. No imagino a Estados Unidos, a China y mucho menos a Israel abriendo sus puertas para cumplir tales requisitos.