notitle
notitle

Lucía de Althaus,Opina.21quererteatiperu21@gmail.com

Esto genera peleas y desencuentros que hacen que se pierda de perspectiva al niño o niña que está en el medio, quien seguramente se aliará momentáneamente con el padre que en ese momento lo complazca. Pero, si esta conducta se repite y el hijo siente constantemente la tensión y el tener que elegir entre ambos, este termina preocupado por la pareja (problema que les corresponde a los adultos) y angustiado por pensar o saber que él es el culpable de la tensión. Esto a la larga lo va llenando de rabia, culpa y confusión, que se irá manifestando en diversos síntomas. No compitamos por ser el mejor padre pues, si tenemos la suerte de ser dos en esta difícil tarea, utilicemos esa oportunidad para hacer un trabajo en equipo y ser, ambos, la mejor pareja de papás para sus hijos.