notitle
notitle

Fernando Maestre,Opina.21fmaestre@peru21.com

La crisis en el matrimonio se producirá cuanto más rígidas sean las personalidades de los que lo componen. La rigidez se hace evidente al inicio de la convivencia y se debe a distintos factores: a la diferencia entre hombre y mujer, al carácter que cada uno tiene y a que el nuevo matrimonio necesita el apoyo y el sostén de la familia para crecer, el que no siempre se tiene. Sabemos que la fuerza que se puso en la conquista se convierte en fuerza de pelea ni bien empieza la vida en común. La primera crisis suele ser sexual, pues aparece por el desengaño de no existir lo que se imaginó. ¿La causa? Otra cultura, raza, religión o economía. Otro factor es la excesiva fe en el enamoramiento de la época en que se conocieron, pues ellos no quieren creer que el romance desaparece rápido (Webster afirma que es un cuento maravilloso). Esta crisis puede superarse siendo flexibles y aceptando que los dos son diferentes. La adaptación y la aceptación de la diferencia disminuirán la pelea. Junto con eso, no culpar a nadie por ser distinto. Hay que negociar la posibilidad de aceptar las diferencias y seguir juntos.