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Carlos Carlín,Habla.Babasccarlin@peru21.com

Las calderas del infierno corren riesgo de extinguirse por desocupación. Vedettes y personajes de alma ligera, candidatos para sancocharse en las brasas del reino de Belcebú, han decidido, de pronto, convertirse al bien y alabar a Dios. Olvidar su pasado y entregar sus vidas para servir de ejemplo a otras ovejas descarriadas. Anhelí Arias y su diminuto esposo Dayron no se levantan sin antes agradecer al Señor. Génesis Tapia con 20 años ya sabía de golpes de pareja, drogas y alcohol; hoy defiende a sus pastores como antes defendía un cuba libre. Aleluya. Maribel Velarde, joyón entre joyones, sobreviviente de la mafia, como una 'Dalina Santa' canta canciones para niños y baraja sus tatuajes con pompones. Recontra aleluya. Angie Jibaja, hasta antes de encerrarse en una casa en Chile ya oraba de la mano de Gisela. Y Gisela, después de 25 años exponiendo vida y milagros en la TV, salió catapultada hasta Sai Baba, y de la panza de este 'San Borja' rebotó hasta el remanso de paz desde el que hoy, millonariamente, vive adorando por igual al rating y a Dios. Que el mundo de la farándula cumple un efecto purificador de almas es la santísima verdad. ¿Quién dijo que nuestra televisión no es 'Blanca'?