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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Si bien la señora Salas tiene todo el derecho del mundo de compartir ideas o experiencias con quien ella quiera, en este caso debió haber transparentado esa vinculación antes de haber negociado con esa agrupación el futuro del educador peruano.

En realidad, Patria Roja y el Sutep son la misma cosa ya que desde hace 40 años están entornillados en el sindicato, el cual con 350 mil profesores en la planilla del Estado y la administración de cientos de millones de soles en la derrama magisterial es, de lejos, la presa política y financiera más importante que han logrado.

Incluso, ahora queda claro por qué durante la huelga de maestros los voceros del ministerio ponían tanto énfasis en diferenciar públicamente a Patria Roja de las facciones vinculadas a Sendero. De esa manera estaban consolidando su control dentro del sindicato y tratando de darle un aire de moderación ante la opinión pública a un partido extremista en el cual tienen allegados.

Más aun, ese vínculo también explicaría la obsesión de la ministra por eliminar desde el día que asumió el sector el proceso de evaluaciones del profesorado. El cual permitía la introducción de un sistema de recompensas e incentivos a los maestros que se esfuerzan y logran resultados. Sin duda, la meritocracia que se estaba creando hubiera terminado con el control del sindicato por parte de un grupo tan ideologizado. Así que era de vida o muerte para Patria Roja eliminarlo.

Ahora estamos en el camino de retorno a la mediocridad de los aumentos generalizados; la calidad de la educación seguirá en el último lugar entre los latinoamericanos y se ha echado al tacho el futuro de otra generación de peruanos. Le deben de estar muy agradecidos a la ministra sus excamaradas de trabajo.