Los familiares de los policías abatidos demandaron una rápida investigación para capturar a los asesinos. (Perú21)
Los familiares de los policías abatidos demandaron una rápida investigación para capturar a los asesinos. (Perú21)

De manera insana e inmisericorde, cinco desconocidos redujeron y ejecutaron a tiros, el último domingo, a tres suboficiales de la Policía Nacional dentro de la comisaría de Villa Santa Rosa, en la provincia de Jaén, Cajamarca.

Junto con ellos fueron victimados la esposa de uno de los efectivos y el hijo de otro que lo acompañaba a esas horas.

Los agentes vilmente asesinados son los suboficiales Armando Barrantes Hurtado, Víctor Vásquez Cubas y Milton Tondaypón Castañeda.

Con ellos perecieron Noira Callirgos Suárez (novia de Vásquez) y Daniel Barrantes (14), hijo del primero de los policías mencionados.

Tras consumar el múltiple homicidio, los criminales –provistos de pasamontañas y de armas de largo y corto alcance– se llevaron varias cajas con más de dos mil municiones, seis chalecos antibalas, dos fusiles y cuatro pistolas.

De acuerdo con las primeras indagaciones policiales, el suboficial Barrantes –quien se encontraba a cargo de la comisaría– recibió varios disparos en la cabeza tras enfrentarse con los delincuentes.

"Al verlos que se metieron, mi esposo saltó de la cama, no tenía arma, y se agarró a puño limpio con los sujetos. Luego de haberlo matado, estos malditos hablaban y se portaban como valientes. Tiene que haber justicia contra esos desgraciados", manifestó la esposa de Barrantes, quien sobrevivió al ataque al esconderse debajo de uno de los camarotes.

Mientras ejecutaban a Barrantes, otro grupo armado acribillaba a los efectivos Vásquez y Tondaypón en otros ambientes de la comisaría. Tondaypón fue hallado amarrado, por lo que se presume que también fue ejecutado.

El hijo de Barrantes, asustado por la violenta acción de estos criminales, intentó huir, pero fue acribillado y rematado a balazos.

El ataque duró 15 minutos, aproximadamente, sin que los agentes pudieran recibir ayuda alguna dado que son solo cuatro quienes formar parte del puesto policial. Uno de ellos estaba de vacaciones.

¿NARCOTERRORISTAS?Pese a que se sospecha de una venganza (ver recuadro), la Policía no descarta que se pueda tratar de una incursión narcoterrorista, teniendo en cuenta que algunos distritos de Jaén y de San Ignacio son zonas de cultivo de hojas de coca y amapola.

Tampoco han descartado que el móvil real del crimen haya sido el robo de armas para ofrecerlas en el mercado negro, donde las firmas fronterizas de narcotraficantes peruanos, ecuatorianos y colombianos –e, inclusive, de las FARC– son "clientes potenciales".

Por su parte, el ministro del Interior, Daniel Lozada, condenó el atentado y lo calificó como un acto execrable.

"Esas personas fueron ultimadas de manera perversa y sin contemplación. Los policías y los dos civiles fueron asesinados vilmente. El médico legista pudo constatar lo salvaje de este ataque", refirió tras visitar la morgue de Jaén.

Lozada desmintió que Noira Callirgos haya estado embarazada, tal como trascendió en las primeras horas de la mañana.

INVESTIGACIÓN PROLIJALuego de inspeccionar in situ la comisaría de Santa Rosa para averiguar los pormenores de la muerte de tres policías y de dos familiares de estos, Lozada señaló que hay varias hipótesis sobre el crimen masivo, pero aseguró que harán "una investigación muy prolija".

Afirmó, además, que Inteligencia de la Policía, de la Dirincri y de la Dircote, de Lima y de la zona, investigan ya las causas del ataque a la delegación policial del distrito de Villa Santa Rosa.

Posteriormente, y junto con el director de la Policía Nacional, Raúl Salazar, el titular del Interior se trasladó a Chiclayo con los féretros que contenían los restos de dos de los tres agentes.