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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Por desgracia, en el caso de Julian Assange, Suecia muestra una conducta que no se ajusta al prestigio que ha sabido cosechar. Efectivamente, Suecia se ha negado a entrevistar a Assange en el Reino Unido y también ha rechazado la invitación de Ecuador para entrevistar al líder de WikiLeaks en su embajada londinense. Sin embargo, nunca explicaron por qué. Tampoco se han ocupado en aclarar que Assange no está acusado de ningún delito ya que ninguna de las dos mujeres acusó a Assange de violación sexual, aunque esta es una de las alegaciones que se ha difundido a través de los medios de comunicación por todo el mundo. La evidencia de esta afirmación es la sorpresa que deben estar experimentando nuestros lectores al enterarse de que lo difundido hasta el presente no es sino una nueva maniobra para atacar a quien, con gran eficiencia, ha puesto al descubierto la montaña de cochinadas que se ocultan al público. Todo se reduce a que Estados Unidos quiere castigar a Assange para sentar un precedente de que los únicos que tiene derecho a la libertad de expresión son aquellos que apoyan las políticas de la superpotencia. Toda objeción o toda revelación de datos que ellos quieren ocultar es un ataque a los valores de occidente. Si para ello hay que mentir se miente. No sería la primera vez, ni tampoco la última. Solo que ahora, en un mundo mejor informado, resulta más complejo.