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Roberto Lerner,Espacio de crianzahttps://espaciodecrianza.educared.pe

Escuelas para padres, clases de parentalidad, páginas en los medios escritos –¡incluyendo Espacios de crianza!– con tips y consejos para personas ocupadas y preocupadas en aprender sobre la marcha las formas razonables y placenteras de manejar relaciones entre crías y progenitores, entre distintas generaciones. Nos los ofrecen expertos y, cada vez más, Estados con vocación de niñeras infalibles.

Hay que disminuir la angustia de adultos y niños, rebajar las dosis, supuestamente patológicas, de la ansiedad e incertidumbre que inducen y producen bullying, obesidad, drogadicción, entre otras plagas bíblicas que acechan.

Pero ansiedad e incertidumbre son indispensables e indisociables en el desarrollo de los individuos y las familias, son parte de los hilos y la trama de ir resolviendo las tareas de la vida, con sus pequeñas y grandes alegrías, con sus desilusiones, sus durezas y tragedias, su particular combinación de azar y necesidad, de logro y fracaso, salud y enfermedad, regidas muchas veces por la suerte.

Cuando uno se enfrenta al ser que sale del seno de un organismo que lo cobijó misteriosamente y nos confronta con nuestra historia, que debe aprender el difícil equilibrio entre saber, poder y placer, estar cerca nuestro y alejarse; mientras nosotros seguimos desatando nuestros nudos y envejeciendo, ¿cómo no sentir las punzadas de la ansiedad? Es gracias a una cuota razonable de esa ansiedad que podemos hacer las cosas suficientemente bien.

No es esa ansiedad el problema, sino sentirnos obligados a hacer tantas cosas al mismo tiempo para que nosotros y nuestros hijos dejemos a toda costa de sentirla.