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Por: Guillermo Giacosa, Opina21,Barclays CapitalNo se preguntan, naturalmente, si esa inversión beneficia o perjudica a la naturaleza y, menos, si a la larga dicha inversión beneficiará o perjudicará a los trabajadores que son a quienes pertenece el dinero invertido.

En la práctica, dichas inversiones contribuyen a promover una agricultura, generalmente de monocultivo, que empobrece la tierra y es perjudicial para el medio ambiente.

La pregunta es si los asociados a los fondos de pensiones, es decir, los trabajadores, conocen las consecuencias de las inversiones que hacen aquellos a quienes les han confiado su dinero. Seguramente no… y es posible que tampoco les importe. Podría importarles si alguien les informase que ese tipo de inversiones tiende a aumentar los precios de los alimentos que ellos mismos consumen y que lo que le entregan en cuentagotas por un lado se lo sacan en chorros por el otro.

Si la información no defendiera intereses u ocultara realidades, los trabajadores, que son dueños de dichos fondos, podrían influir obligando a orientar la inversión en actividades que beneficien al conjunto de la humanidad. Según Barclays Capital, hace 10 años los fondos invertían U$6,000 millones en tierras que producen alimentos, mientras que, actualmente, la cifra asciende a U$ 100,000 millones.