Foto: Alberto Orbegoso.
Foto: Alberto Orbegoso.

Adolfo Domínguez,DiseñadorAutor: Gonzalo Pajares.gpajares@peru21.com

Adolfo Domínguez es uno de los mejores diseñadores de España (y del mundo). Expositor del Lima Fashion Week –que empieza hoy y cierra el 28 de abril–, aquí hablamos de su oficio.

¿Tiene sentido del humor?Sí. Al menos sonrío mucho (ríe). Pertenezco a una generación tolerante… y yo lo soy. He sido un padre exigente, pero no rígido. Recreaba con mis hijas, tirado en el piso, escenas de La Sirenita y Heidi (ríe). Y sus disfraces los hacían en mi taller (ríe).

Su padre fue sastre…Sí, pero yo quise hacer cine. Es más, lo estudié y lo intenté, pero es un oficio al que no es fácil entrar. Uno depende mucho de los otros. Yo tenía talento para hacerlo, además, escribo bien, sé contar historias, sé dialogar. Como soy exigente y perfeccionista, hubiese hecho buenas películas. Le digo, no me interesa para nada el entretenimiento. Aquí estoy de acuerdo con los postulados de Vargas Llosa.

Curiosamente, en La civilización del espectáculo, Vargas Llosa dice que una muestra de la decadencia de nuestros días es el encumbramiento de cocineros y diseñadores…Yo comparto todo lo que dice. Hoy se habla más de gastronomía que de literatura, de cine, de arte.

Y se habla mucho de moda…Soy un hombre antiguo y creo en las jerarquías. Yo no confundo a Mafalda con Las Meninas, a Balenciaga con Mozart, a Bocuse con Mahler. Y mire que yo respeto muchísimo a Quino, Balenciaga y Bocuse.

¿Dónde queda usted?La moda no es un arte, es una actividad con un gran componente artístico, pero no es un arte. Repito, hay que establecer jerarquías para entender la realidad, para entender la vida. Balenciaga quizás fue el más sublime de los costureros, pero ponerlo al lado de Cervantes, Shakespeare o Rabelais es una tontería. La moda no está a la altura de la música, del cine, de la literatura, de la pintura. Para ser diseñador hay que tener una buena formación artística, y claro, esforzarse y tener talento.

¿Su universo es Occidente?Para nada. La llamada civilización Occidental no sería nada sin los aportes de los caldeo-asirios, de los egipcios, de los chinos, de los hindúes. Occidente es una síntesis de lo que en el mundo ha existido. Le digo algo, yo prefiero sociedades organizadas por comerciantes antes que por religiosos o militares. No se olvide que los grandes momentos del arte han estado asociados al comercio, pensemos en Grecia, en Florencia.

Usted es un diseñador con una clara conciencia comercial…¡Qué remedio! Un industrial si no es comerciante, qué es. Hace poco estuve en Líbano y visité las casas de las siete familias fenicias, las que iniciaron el comercio por el Mediterráneo. Ellos vendían una cerámica bellísima, pues hay que entender que el comercio no está reñido con la belleza, con el arte. Es más, han ido de la mano.

¿Por qué optó por lo exclusivo?Mi tradición es la del costurero. Somos una empresa que hace costura con una voluntad de llegar a las capas ilustradas y refinadas. Yo no hago piezas solo para millonarios pues, la verdad, de estos hay pocos y su nicho ya está tomado (ríe). Yo diseño para la gente que tiene buen gusto, que sabe lo que compra, que tiene la calculadora en los dientes, es decir, para la 'inmensa minoría' (ríe).

¿Cómo ha afrontado la crisis europea?Antes de empezar esta crisis brutal ya habíamos salido al mundo. Llevamos años esforzándonos y tenemos afinado nuestro modelo de salida al mundo. Cuando pienso en esto me pregunto: "¿Quiénes son más artistas: los creadores o los que se encargan de poner nuestros productos en las tiendas del mundo?".

Utiliza alpaca…Lo corrijo. No uso nada más que alpaca (ríe). Uso cachemira en los jersey y alpaca en las prendas de abrigo. Siempre digo que la alpaca me recuerda a los brazos de mi madre, pues sus abrigos, que eran una perfecta belleza, eran de alpaca. Creo que no hace falta que le diga nada más para que entienda mi conexión con esta fibra y con el Perú y con los Andes.

Es un hombre preocupado por la ecología…Todo lo que hacemos proviene de materias primas sostenibles. He conseguido sustituir la piel por piel sintética… y la gente me compra gracias al prestigio de mi etiqueta.

Está en el Perú porque participa en el Lima Fashion Week…Vengo a comunicar, vengo a ver. Los viejos ya no nos miramos al espejo, a nosotros mismos, preferimos abrir las ventanas y ver lo que hacen los demás. Mi consejo a los diseñadores peruanos es que deben dedicarle tanto esfuerzo al comunicar y al vender como al hacer, pues es más caro y laborioso comunicar y vender que hacer.

¿Solo usa ropa de Adolfo Domínguez?Porque me resulta más barata (risas).

AUTOFICHA

- Mis vínculos con el Perú son muy intensos. Solo uso lana de alpaca en mis prendas de abrigo. Me recuerdan a los brazos de mi madre, pues sus abrigos eran de alpaca.

- Machu Picchu me dejó atónito. Es una de las maravillas del mundo, más bella que la Acrópolis, pues está integrada con la naturaleza.

- Soy vegetariano. Las corridas de toros me gustan estéticamente pero no son mi pasión. Si fuese un toro preferiría morir en una tarde de gloria que en un camal.