Foto: David Vexelman
Foto: David Vexelman

Fernando y José Ferrand, PilotosGonzalo Pajaresgpajares@peru21.com

Fernando Fabio y Fernando José Ferrand son padre e hijo y comparten la pasión por los fierros. Fueron los peruanos mejor ubicados en el último Rally Dakar –llegaron en el puesto 46– y consideran que cruzar la meta ya es ganar. Además, en la carrera reafirmaron su amor por el Perú y comprobaron que historia y cultura nos sobra.

¿De dónde nace su inclinación por los fierros?Fernando José (FJ): Es un tema genético. Lo tiene mi padre y lo tiene el mayor de mis hijos, quien es un loquito de los autos. Somos unos enfermos. ¿Qué le encontramos al sonido de un motor? ¿Qué le encontramos al olor de la gasolina?

¿Se reconocen locos?FJ: Sí. Todos los que corremos el Dakar lo somos. El Dakar es el sufrimiento, el maltrato más grande. Son 15 días, te pasas 10 o 12 horas metido en el carro, hay mucho calor, duermes en una carpa, te duchas con agua fría; uno se prueba al límite, hay una especie de masoquismo pero nos gusta, más aún si lo terminas, pues no somos muchos los que logramos esto. Y nosotros ya terminamos la prueba dos veces (en tres participaciones). Uno puede haber campeonado en las competencias locales, pero cuando dices que has terminado el Dakar, te miran distinto. Hay 180 campeonatos nacionales de rally, cada uno tiene un campeón: el Dakar es único.

Correrlo ya es importante…Fernando Fabio (FF): Y llegar lo es más. Muchos pueden partir, pocos llegan, la mayoría se retira.

¿En el Dakar gana el que tiene el mejor auto?FJ: Los pilotos de punta son los mejores y tienen los mejores autos. Pero no basta el dinero.

Corrieron en una Volkswagen Amarok que fue preparada por ustedes mismos…FJ: Es una Power, la básica –con el mismo motor, el mismo filtro, el mismo turbo, la misma caja, la misma corona, la misma dirección–, la que cualquiera compra en la tienda, solo le hemos cambiado la suspensión. Cuando uno va a la revisión técnica del Dakar, no les importa si tu carro tiene un motor que va a llegar. A ellos les importa que no te mates, por eso son más exigentes en seguridad. Igual, la Amarok es una supercamioneta.

Llegaron en el puesto 46…FJ: Sí, pero llegar en el puesto 51, 80, 38 o 29 es indiferente. Lo importante es llegar. El Perú tuvo tres equipos que pasaron la meta.

Este año fueron locales…FJ: La calidez de la gente fue espectacular, lo que no sucede en otros lugares. Al llegar al control de Santa Rosa, la gente te abrazaba, te conversaba, se tomaba una foto contigo…FF: Nos demoramos más en la foto, en el abrazo, que en el control. ¿Cómo no entrar contento al Perú? Además, los peruanos somos así con todos, lo que, sin duda, ha contribuido a que nos miren mejor –y hasta con admiración– en los 190 países en los que se transmite el Dakar. La organización del Dakar en el Perú fue perfecta. ¡Qué tal país el que tenemos!FF: Nuestra riqueza histórica y cultural es impresionante. Tenemos mucho que ofrecer. Nuestras culturas eran imperiales; las de muchas partes de América, tribales.

Tienen sangre iqueña…FF: Mi esposa es iqueña, por eso recorremos el desierto sin problema. En la competencia, la gente me gritaba: "Fuerza inca". Y yo respondía "Fuerza Ica (risas)". Así de intenso es nuestro cariño por esa tierra.

¿Quién de ustedes conduce mejor?FJ: Más experiencia y menos paciencia tengo yo (risas).

¿Toman los autos como una profesión o como un hobby?FF: Es nuestro hobby.FJ: Aquí nadie puede vivir del automovilismo. Hay algunos a quienes no les va mal, pero nosotros vivimos de nuestras actividades privadas. Somos empresarios, tenemos una fábrica…

¿No les gustaría decir que su profesión es la de pilotos?FF: Sí, pero la verdad es que también tenemos muchísimas satisfacciones en nuestros oficios alimenticios. Si lo único que recibes como recompensa en tu trabajo es tu salario, no importa qué tan bien pagado estés, siempre te sentirás inconforme.

El 2013 vuelven al Dakar…FF: Por voluntad no nos quedamos. Y, otra vez, la meta será llegar.

¿Correrás el Rally Dakar con tu hijo así como tu padre lo hizo contigo?FJ: Ojalá. Yo dejaré de correr cuando mi padre ya no pueda hacerlo, y volveré a las pistas, al desierto, junto con mi hijo.FF: Yo me siento muy bien, con cuerpo para correr cinco Dakar más (risas).

¿Qué se siente competir por el Perú?FF: Muy bonito. Uno se siente 'el' Perú. Cuando cruzas la meta, solo nos entregan una medalla –ya tenemos tres– pero, aunque nos entregasen un cheque, no hay nada como el aliento de la gente, el dejar el nombre del país en alto.

AUTOFICHA

- Somos Fernando Fabio y Fernando José. Somos limeños. Nacimos en 1943 y en 1971. Somos Sagitario y Piscis. No somos supersticiosos porque trae mala suerte (risas).

- Fernando Fabio: "Aprendí a manejar en un Ford del 47, parado sobre las rodillas de papá. Desde entonces me gustan los fierros. Practico remo".

- Fernando José: "Aprendí a manejar a los 7 años. Mi papá me hizo un carrito eléctrico con el motor de un limpiaparabrisas. Allí aprendí a hacer maniobras. Luego tuve un kart".