notitle
notitle

Carmen González,Opina.21c.gonzalez@infonegocio.net.pe

Fue el viernes 16 y el profesor fue el matador Fandiño. Sin ser psicólogo, se sabe el daño que causa a un menor ver imágenes violentas, sangre y muerte. Estudios de la revista Pediatric han mostrado que las escenas violentas no pueden ser procesadas por la mente infantil, provocando pesadillas e insomnios. ¡Imagínese ver asesinar a un toro y, encima, darles clases! El año pasado, la Universidad Complutense comprobó que los espectáculos taurinos causan alta ansiedad y gran impacto emocional en los menores de 12 años. Bastante daño es la TV basura –llena de violencia–, la que carcome las mentes de nuestros niños, como para que ahora se les incentive el toreo. Los defensores de tal 'arte' dicen que solo ven al torero y no el sufrimiento del animal que es herido, que pierde sangre y que se retuerce de dolor, para –finalmente– caer muerto. ¿Ven una parte del espectáculo y se ciegan frente a la otra? Eso sería un mecanismo de negación o escisión, instrumentos del alma, para poder ser muy cruel y sin culpa. No puede ser arte lo que es cruel y deshumaniza; el arte nos hace sensibles y bondadosos frente a todos los seres vivos.