notitle
notitle

Abraham Levy, Opina.21alevy@metereologica.pe

Mucha gente cree que cambios en el estado del tiempo anticipan un temblor o viceversa. Vamos a explicar por qué no es así y tratar de zanjar el tema.

Cuando uno ingresa a un túnel en una mina u obra hidráulica, a pocos cientos de metros del suelo, poco importa si esta obra está en la costa, sierra o selva.

En las profundidades hace mucho calor. En otras palabras, la temperatura o la humedad del exterior no afectan la temperatura o la humedad de la corteza terrestre más allá de la superficie misma de ella.

Los temblores se producen principalmente en los límites donde las placas tectónicas (o bloques rígidos de la corteza de la Tierra) chocan entre sí.

Esos choques ocurren a decenas o centenas de kilómetros de profundidad en el Perú. No hay forma de que, debajo de la superficie, los efectos cambiantes del tiempo se lleguen a notar.

Lo único en que sí coinciden algunos investigadores es en que, en aquellas placas tectónicas cerca de los polos que van a perder (porque lo están haciendo) masa de hielo por derretimiento, su menor peso modificaría la velocidad con que choquen con las placas adyacentes.

El problema que tenemos con esta teoría es que demorará varios miles de años en comprobarse.