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Santiago Pedraglio,Opina.21spedraglio@peru21.com

Como lo precisó Salomón Lerner, expremier y promotor central de CxC, no se ubicarán en la oposición, pero mantendrán una actitud crítica.

Es un hecho que esta decisión de autonomía fue inducida por el presidente Humala cuando decidió cancelar la alianza Gana Perú y quedarse únicamente con el membrete de Partido Nacionalista. Y empezó a germinar desde el momento en que algunos animadores del colectivo mencionado discreparon con la temprana inclusión de representantes del liberalismo económico en el Gobierno.

Para que un esfuerzo de este tipo tenga éxito, una primera condición es que logre promover la constitución de una fuerza unificada de izquierda con capacidad para crear una base orgánica y programática medianamente sólida; de lo contrario, se quebrará a la primera minicrisis. Fuerza Social y algunos movimientos regionales aún difíciles de encauzar en un proyecto nacional son agrupamientos que, teóricamente, deberían formar parte del mismo esfuerzo político.

Superar el inveterado comportamiento caudillista de los antiguos dirigentes de la izquierda es otro reto cuya superación se pondrá a prueba cuando se encuentren ante definiciones electorales. Tener líderes con arrastre para las elecciones regionales y locales no será un asunto sencillo, sobre todo cuando la unidad puede crujir por las ambiciones personales.

Finalmente, les hará bien un cambio generacional. No porque los jóvenes representen per se las virtudes que necesita un nuevo liderazgo, sino porque se requieren rostros nuevos con la esperanza de que no reproduzcan viejos vicios, pero que tampoco crean que con ellos comienza la historia; es decir, que sepan recoger la experiencia y no repetir los errores.