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Guillermo Giacosa, Opina.21ggiacosa@peru21.com

Cito cifras que, si bien no desnudan los mecanismos de la crisis, nos pueden dar una idea de su gravedad. El PIB del mundo entero en 2010 ha sido de 74 mil billones de dólares. Sin embargo, las finanzas lo superan: el mercado mundial de obligaciones vale 95 mil billones de dólares. Las bolsas de todo el mundo, 50 mil billones; los derivados, 466 mil billones. En su conjunto, los mercados mueven una riqueza ocho veces mayor que la producida en términos reales. Todo ocurre en medio de una gran concentración de recursos. Cada vez menos tienen más, y cada vez parecen más decididos a defender con uñas y dientes –léase misiles, sabotajes y mentiras– este privilegio. El objetivo de las grandes empresas financieras es generar plusvalía y, hoy, hasta el inocente 'chorreo' les suena peligroso. La Reserva Federal de EE.UU. informa que entre 1980 y 2005 se han producido cerca de 11,500 fusiones, con un promedio de 440 por año, reduciendo la cantidad de bancos a menos de 7,500. En 2011, cinco SIM (Sociedades de Intermediación Inmobiliaria y divisiones bancarias: J. P. Morgan, Bank of America, Citybank, Goldman Sachs, HSBC USA) y cinco bancos (Deutsche Bank, UBS, Credit Suisse, Citycorp-Merrill Linch, BNP-Paribas) han asumido el control de más del 90% de los títulos derivados. En el mercado accionario, las estrategias de fusión y de adquisición han reducido ampliamente la cantidad de sociedades cotizantes. Hoy, las 10 primeras sociedades con mayor capitalización bursátil –equivalente al 0.12% de las 7,800 registradas– detentan el 41% del valor total, el 47% de los beneficios y el 55% de las plusvalías registradas.