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Por: Monica Delta, Opina.21mdelta@peru21.com

Omar ofrece 'mil disculpas', pero allí continúa, firme y con todas sus atribuciones. ¿Qué ha pasado en el intermedio?

La primera dama, apasionada de la comunicación vía Twitter, se preguntó, con aire ingenuo: "¿Es tan difícil caminar derecho?" y, ¡oh casualidad!, se filtra un papelito de su oficina pidiéndole al ministro de Energía y Minas que verifique qué está pasando con una de las famosas lagunas del Callejón de Huaylas. El diligente ministro ordena "a quien corresponda" que le den explicaciones a la esposa del presidente. Se genera un 'escandalete' que pronto se apaga, pero que, como consecuencia, baja la producción 'twitera' de doña Nadine.

El mandatario, inaugurando un estilo con la prensa, invita a cuatro periodistas, designados previamente por su despacho, para hablar de la coyuntura. Humala asegura que no aceptará "ultimátum de nadie" y que el proyecto minero Conga, va. Va a quedar paralizado, habrá querido decir.

Terremoto en el ala izquierda de su gobierno. Envía a la secretaria del premier a decirle a Carlos Tapia: "arrivederci". Tapia sale echando barro con ventilador y apunta al cogollo de Humala: Los 'asesores'. Uno de ellos, el más influyente y al que le atribuyen la victoria electoral. En respuesta a las acusaciones de Tapia, el hoy famoso bailarín de Tango, cuyo nombre artístico es Luis Favre, llamado en realidad Felipe Belisario Wermus, de nacionalidad brasileña-argentina-francesa, repele el ataque con ferocidad a través de un incontinente fuego 'tuitero'.

En conclusión: cuatro meses de Gobierno, Cajamarca en pie de guerra, tres viceministros que renunciaron, congresistas sancionados, un gabinete a punto de ser renovado a ritmo de Conga y Humala felicitado por el Fondo Monetario Internacional y por el 'Zar' antidrogas de los EE.UU.