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Lucía de Althaus,Opina.21quererteatiperu21@gmail.com

Un día, la niña le responde llorando: "¿Cómo me calmo, mamá?". A la mamá se le estruja el corazón y entiende que su hija necesita de su ayuda para calmarse. La modulación de las emociones es algo que se va logrando paulatinamente. Es primero el adulto quien calma al bebé, un adulto que debe estar calmado para poder calmar. Esta experiencia de ser calmado o contenido emocionalmente es como absorbida por el niño y la va haciendo suya, aprendiendo entonces a calmarse a sí mismo. La sabia pregunta de la niña sobre cómo podría calmarse activó la capacidad contenedora de su madre. De ahora en adelante, esta tratará de darle un abrazo y unas palabras tranquilizadoras para intentar calmar a su niña cuando esta lo necesite, lo que irá formando en ella la capacidad de autocontenerse en el futuro.