NO APARECIÓ. Paolo Hurtado se agarra la cabeza tras perderse el que pudo ser el 2-1 a los 60’. (Reuters)
NO APARECIÓ. Paolo Hurtado se agarra la cabeza tras perderse el que pudo ser el 2-1 a los 60’. (Reuters)

ASUNCIÓN.- Si eres preso de tus errores y, para colmo, juegas en un estadio llamado Nicolás Leoz, no esperes que te den libertad. Estarás condenado a perder y a sufrir. A que te metan la mano al bolsillo y a que tus propias limitaciones también hagan lo suyo. Alianza cayó 1-4 ante Libertad y para la goleada jugaron un pésimo árbitro y un once 'grone' muy ligero, demasiado.

Para ser sinceros, la primera parte apuntaba a ventaja clara para el local. Porque saltaba con cuatro delanteros, dos de ellos –Gamarra y Civelli– arrancando desde la volante. Y porque enfrente tenía a un Alianza que se pensaba estaba 'verde' (y no por la camiseta), con un lateral derecho improvisado (Ascues), un volante de estreno (Albarracín) y un 'alero' (Hurtado) que llegaba algo lesionado.

Cuatro minutos y remate de tiro libre al poste por cortesía de Rodolfo Gamarra. Ocho minutos y barullo en el área que Pablo Velásquez no atina a definir. Sin embargo, lo que cayó fue el gol íntimo, cuando en una buena contra generada por Montaño, la pelota llegó a los pies de Joazinho Arroé, que con suma tranquilidad puso a gritar a medio Perú. Tras eso, otra vez a sufrir. Porque Civelli la mandó al poste (39').

CABALLERO, FUE ROBOPoco duró la ventaja. Ya Libertad tenía en cancha al juvenil de 17 años Mauro Caballero, un tremendo jugador. El hijo del recordado Mauro Caballero –campeón de la Copa 2002 con Olimpia– disparó al minuto de juego y, tras un ridículo rebote de Libman, Civelli igualó de zurda. 'Pepe' Soto demostró que es exjugador mas no técnico al sacar de la cancha a Arroé y dejar a Hurtado, que casi no caminaba.

Después llegó el robo del juez uruguayo Martín Vásquez, que inventó un penal a Caballero. A los 66', Aquino desniveló de penal y dio paso a la fiesta. A los 79', Caballero humilló a Ibáñez para el 3-1 y el mismo back uruguayo hizo un autogol para el cuarto.

Adiós Libertad, prisión eterna en la Copa para quienes no llegan preparados.