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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Decir que el país puede prescindir de la ayuda española es ignorar que Perú, pese a su crecimiento de los últimos años, sigue manteniendo niveles alucinantes de desigualdad.

Paradójicamente, el mismo día en que las declaraciones de Gates se repetían en todo el planeta, se presentaba en Perú el estudio del Infobarómetro de la Primera Infancia con las cifras de la desnutrición crónica infantil: entre 450,000 y 576,000 niñas y niños menores de 5 años la padecen en el país. Y otros 963,627 menores de entre 6 y 36 meses sufren de anemia. Save The Children coloca a Perú al mismo nivel que África en desnutrición infantil. El 47.5% de la población del país –cerca de 14 millones de personas– es vulnerable a la inseguridad alimentaria, según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Ignorar que el ingreso per cápita real es de 5,401 dólares, y no de 10,000, como el filántropo suponía, lo descalifica para hacer juicios como los emitidos. Ignorando además que, de esa entrada, una gran cantidad se concentra en pocas manos. Podemos agregar las brechas de acceso a servicios básicos en las zonas rurales, donde el 59.1% de la población no tiene acceso a agua potable, el 56% no cuenta con servicios de saneamiento y el 40.4% no tiene electricidad.

En fin, Bill, no seas sonso, y tampoco lo sean algunos colegas que, en un arranque de nacionalismo pueril, tomaron las palabras de Gates como un elogio.