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Roberto Lerner,Espacio de crianza

¿A qué mundo llegas? A uno que se está calentando, hambriento, incierto, injusto. Sí, en parte, pero solamente en parte.

Hace no tanto, cualquier infección nos hubiera hecho padres en duelo. Y a los cuarenta años te hubiéramos hecho huérfano. Las catástrofes económicas o geopolíticas hubieran devastado tu vida con mayor frecuencia y fuerza.

Puedes esperar vivir 14 años más en América Latina, 13 en África y Asia (más de 20 en Bangladesh y en Irán) que si hubieras nacido en 1970. Tienes 60% más de probabilidades de sobrevivir los 5 años que en 1990. Esa ganancia se acompaña de más tiempo con alguna enfermedad crónica o discapacidad.

Por primera vez, comer más de la cuenta es más peligroso que no comer y las enfermedades infecciosas han perdido peso. Lo más probable es que mueras de cáncer, cardiopatía o derrame cerebral.

Si eres ella, dependiendo de dónde nazcas, podrías terminar tus días acosada por el SIDA, un problema cardíaco o alguna condición ligada al embarazo. Si eres él, el corazón será tu espada de Damocles; sentarte frente al volante de un carro, un probable pasaje al más allá, y ser víctima de un acto violento, una probabilidad nada desdeñable.

Bienvenido a un mundo interesante, mejor en muchos aspectos, en el que tenemos algo más de capacidad de prevenir lo malo e involucrarnos para dar sentido a un universo indiferente, en el que nuestra naturaleza no ha cambiado, en el que lo humano es una casualidad reversible, que nunca va a ser infierno ni paraíso por definición o decreto.