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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

En los 80 Margaret Thatcher y Ronald Reagan, con letra de Milton Friedman, entronizaban el "A desregular, a desregular". Hoy, ya en otro siglo, seguimos con los campos alambrados en favor de los más pudientes y el manejo de las finanzas en un estado de libertad desregulada que asemeja a un manicomio administrado por sus pacientes. Luego del estallido de la burbuja inmobiliaria y la quiebra de bancos, financieras y aseguradoras en Estados Unidos, que contagió a gran parte del orbe, aparece ahora el escándalo del "prestigioso" y muy británico banco Barclays, que ha puesto a la ciudad londinense –el mayor escenario financiero de Europa– prácticamente de cabeza. "Pocos escándalos han golpeado tan despiadadamente el corazón del sistema financiero", comentó el Financial Times. Inescrupulosos directivos del Barclays manipularon los valores del índice interbancario Libor y han desatado un furioso debate entre los políticos británicos que, como es usual, se endilgan las culpas unos a otros sin el menor respeto por la verdad y sin mucha disposición a asumir la parte de responsabilidad que cabe a cada uno. Para Cameron fueron los "nuevos laboristas" de Blair y Brown quienes permitieron la amplia desregularización del sistema financiero. "Falso", dicen los laboristas recordando que fue la conservadora Thatcher quien dio libertad absoluta a los banqueros. Será ahora un conservador, Cameron, quien deberá, con dolor en el alma, imponer las regulaciones a cuya ausencia se le cantaron tantas loas.