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Cancún se ubica en la zona donde alguna vez floreció la milenaria –e injustamente vilipendiada por sus profecías– cultura Maya. Por mucho tiempo fue una modesta caleta de pescadores, pero hoy es un balneario cosmopolita en el que resulta bien difícil aburrirse.

Para empezar, las playas son una sublime combinación de arena blanca y agua cristalina, típicas peculiaridades del mar caribeño. El simple hecho de recostarse, contemplar el mar y sumergirse en él es ya una experiencia que vale la pena vivir. Dígales adiós a los aparatos electrónicos estresantes –celular, laptop, etcétera– y lleve solo cámara. La idea es desconectarse totalmente y, si gusta, registrar algunos momentos.

ENCANTOS POR DOQUIERCancún ofrece atractivos para todos los gustos. Puede practicar esnórquel en los arrecifes (un lugar perfecto es Punta Cancún), bucear al lado de peces o hacer algún tour de navegación (la laguna Nichupté es la mejor opción).

Dentro de la ciudad, por otra parte, puede visitar el Parque de la Palapas, espacio tradicional y cultural idóneo para dar un paseo, comer platillos mexicanos, comprar artesanías en el 'mercado de los hippies' o ver espectáculos musicales.

El Acuario Interactivo también es imperdible, en especial para aquellos amantes de los seres acuáticos como delfines, tiburones y otros. En el centro de la ciudad (downtown) encontrará una serie de restaurantes, bares y discotecas (conocidas como 'antros'), por lo que es fácil dejarse llevar y pasarla bien toda la noche.

Finalmente, un punto fuerte del viaje se resume en dos palabras: Chichén Itzá. Este recinto arqueológico maya, considerado como una de las nuevas maravillas del mundo, se ubica a un par horas de Cancún. La mayoría de viajeros lo incluye dentro del itinerario, así que le sugerimos que haga lo mismo. No se arrepentirá.