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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Para empezar, un alto número de colegios públicos a nivel nacional han reportado deficiencias, ya sea por falta de mantenimiento o porque la infraestructura ha colapsado. Es probable que debido al cambio de gobierno o por la continua transferencia de responsabilidades del sector educación a los gobiernos regionales, los presupuestos no se hayan ejecutado. Quién sabe qué lo ha causado, pero lo importante es solucionarlo en el acto.

Por otro lado, se ha iniciado el año escolar sin ofrecerle ningún incentivo o esperanza al profesorado. Incluso, luego de cinco años en los cuales se les entusiasmó para que se prepararan y pudieran incorporarse a la Carrera Pública Magisterial, lo que mejoraría sustancialmente su salario, ahora el tema es simplemente ignoradom, presentando así al magisterio con un horizonte desolado.

Más aún, desde que este gobierno está a cargo no ha existido ni una sola convocatoria para docentes que deseen ser incorporados; el impulso que tenía la reforma ha sido bruscamente frenado y nadie sabe a ciencia cierta qué futuro le está esperando. Con lo cual, los cientos de miles de maestros, que de por sí se sienten olvidados y marginados, ya no verán ninguna posibilidad real de que sus sueldos puedan ser mejorados.

De esa manera, el ministerio los está empujando inevitablemente a los brazos de los lobos del Sutep, quienes están encantados y preparando su próximo paro. Es increíble que se priorice la agenda de un sindicato radical por encima de la educación de la próxima generación de peruanos.

Al final, ya sea por mala infraestructura o por huelga, existe el riesgo de que muchos niños sufran de un año desperdiciado.