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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Empieza a ser realmente alarmante la incapacidad del Estado. Peor aún, los trabajadores a cargo del mantenimiento del gasoducto asentados en Kiteni, que fue atacado al no existir ninguna intención de protegerlos por parte del Gobierno, han abandonado el poblado.

Con ello la zona se está convirtiendo en territorio liberado y le están regalando a Sendero la principal fuente de nuestro consumo energético. Es escalofriante la irresponsabilidad de los ministros y funcionarios a cargo. Incluso, ahora ya no solo estamos en peligro de que un atentado al tubo suspenda el suministro de gas y se deje de generar la mitad de la electricidad nacional en un solo acto. Sino que, además, se producirán frecuentes apagones apenas empiecen las lluvias y los huaicos, debido a que los encargados de reparar el gasoducto se encuentran alejados al estar refugiados.

En realidad, uno tiene la impresión de que en el Gobierno no son conscientes de lo que se está arriesgando. Seguro pensarán que el Consorcio Camisea, Confiep y los medios están simplemente exagerando. Más aún, según el ministro del Interior, fueron solo "desinteligencias" (¿?) que ocurrieron entre autoridades y empresa las que facilitaron el atentado.

Lamentablemente, este episodio es muy serio y puede marcar el inicio del fin del bienestar económico. Si se interrumpe el gas, pasamos como país del día a la noche de inmediato. Esto debido a que con racionamiento eléctrico es imposible sostener nuestro crecimiento.

Por otro lado, los continuos apagones van a desalentar al consumidor, que perderá el entusiasmo y no seguirá gastando. Así que, con su inacción, el Gobierno parece que está bajando el interruptor. Es como si hubieran decidido apagar al milagro peruano.