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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

Se le ha condenado por homicidio y secuestro agravado; se confesó culpable en los juicios en los que se le acusaba de haberle robado al Estado.

Lo sustantivo ya ocurrió. La impunidad se evitó. Se hizo justicia.

Ahora bien, ha purgado ya más de seis años de prisión en el centro de reclusión de la Diroes. Está viejo y enfermo. No se le puede indultar porque lo prohíbe el derecho internacional y la ley local.

Pero es importante que se evite la sensación creciente de que la justicia está cediendo paso a la venganza.

Lo razonable sería que pudiese purgar prisión domiciliaria. Pero una ley anacrónica lo impide.

Queda solo el expediente del indulto humanitario. Desde mi punto de vista, no habría que esperar para dárselo a que salga de la Diroes en una ambulancia, casi rumbo al velatorio.

Si realmente Fujimori está enfermo, aún cuando no sea de muerte inmediata, se justifica.

Ahora bien, todo mi razonamiento tambalea cuando pienso que quizás nos están meciendo. Sean los fujimoristas, agravando una enfermedad de la que luego "milagrosamente" se recuperaría para volver a la política; sean nacionalistas y fujimoristas juntos, para legalizar un intento de reelección disfrazada (a favor de la 'copresidenta' Nadine).

Nuestra clase política ha dado demasiadas muestras de desprecio a la verdad, como para no tener dudas al respecto.

Aún así, que sea la gente la que los repudie, si se aprovechan del argumento de una enfermedad para fines deleznables.

Que Fujimori se vaya a su casa o al Japón, no dejemos que sigan usando su prisión para tener vigencia política.

Se hizo ya justicia, el indulto humanitario no cambia el hecho; por el contrario, lo hará más evidente.