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Pablo y Marco son grandes amigos. El vínculo fraterno lo iniciaron en la universidad. Tanta era la amistad entre ambos que el primero de los nombrados siempre iba a la casa de su 'pata' para almorzar.

Y, en ese ir y venir, Pablo conoció a Sandra, la hermana menor de Marco. La chica se preparaba en una academia para postular a un instituto superior. Ella tenía 17 años y él 21. Los dos se enamoraron, pero decidieron mantener en reserva su romance para que Marco no rechazara la relación. Luego de un mes, sin embargo, tuvieron que confesar su noviazgo ante las sospechas del hermano mayor.

PROBLEMASDespués de ello, Marco se dedicó a vigilar a su amigo y a su hermana cuando se encontraban en su hogar. "No te atrevas a hacerle daño", le advirtió a su amigo porque temía que le fuera infiel, tal como le había confesado que hizo antes en otras relaciones.

Esta sobreprotección generó problemas en la pareja. "Pablo me dice que no le haga caso a mi hermano", se lamentaba Sandra. El romance, además, ocasionó violentas discusiones entre los entrañables compañeros. Así, la amistad comenzó a peligrar.

SUGERENCIASAl respecto, la psicóloga Janet Olivera explica que, por celos o sobreprotección, el hermano mayor siempre va a marcar límites en la relación. "La interferencia se da, sobre todo en adolescentes más que en adultos", sostiene. No obstante, solo la pareja debe decidir qué condiciones acepta. Las reacciones de los sobreprotectores, indica, dependerán del perfil del enamorado. "Si el hermano sabe que su amigo es mujeriego y que tiene características negativas, intentará evitar que su familiar se relacione seriamente con él", explica.

Finalmente, recomienda que no se prohíba el romance "porque ello podría llevar a que la muchacha tome decisiones apresuradas y cometa errores muy graves". La experta sugiere que los problemas se resuelvan en una conversación abierta, sin amenazas.

DATOS

- La pareja debe escuchar con prudencia las recomendaciones del familiar porque suelen ser prejuiciosas.

- Una relación de este tipo hace peligrar el vínculo entre buenos amigos. También está en riesgo el amor porque los conflictos podrían separar a la pareja.