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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Recordando una campaña del IPSS, marque un número y le contesta un escándalo.

Ahora tenemos a cargo a un exmédico de la institución que hace 20 años, siendo presidente de su sindicato, extendió su descanso médico de 30 días a ocho meses para poder viajar a eventos en el exterior pese a que, en el papel, no podía ni moverse de la cama por el dolor. Cuando lo descubrieron fue despedido en el acto, pero él lo considero un "despido arbitrario" –aunque ni la CIDH le dio la razón– y cobró, durante años, 2 mil soles mensuales de su asociación hasta que encontrara trabajo y, entonces, devolvería el monto con el que sus colegas lo habían subsidiado, cosa que no habría realizado.

Luego, con el gobierno de transición, quiso regresar a la planilla de la institución pero, como su falta había sido tan grave, solo pudieron nombrarlo a dedo en un cargo de confianza como allegado. Seis años más tarde no le renovaron la confianza, pero él nuevamente imaginó que era víctima de un 'despido arbitrario' y cobró una jugosa e indebida indemnización en esa ocasión.

Por ello, tenemos una genuina preocupación que alguien con una trayectoria tan 'colorida' esté a cargo de la principal institución autónoma del Estado –que maneja un presupuesto de 6,500 millones de soles– y que tenga a 45 mil trabajadores bajo su mando. Dicho sea de paso, Essalud es notoria por la poca rigurosidad de sus órganos de control.

Finalmente, no somos parte de un complot o de una "campaña de desprestigio", como dicen los avisos pagados seguramente con los recursos de los afiliados, sino que deseamos que Essalud cumpla transparente y eficientemente con su función, dejando de ser un nido de escándalos.