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Fritz Du Bois,La opinión del directorEntramos hoy a la fase final de los alegatos en la Corte de La Haya con un nivel de unidad que no teníamos desde hacía varios años. Eso implica que el Gobierno debe de sentirse respaldado. Más aún, esa confianza le debe permitir mantener la calma y presentar nuestra posición siempre en un tono mesurado.

Asimismo, el optimismo de los empresarios –ratificado en el fuerte salto en la sensación de progreso a 89% entre los participantes en CADE– reafirma la necesidad de evitar que el diferendo con Chile se convierta en un motivo de descarrilamiento de nuestro actual éxito. Los peruanos vamos camino a llegar al bicentenario con un nivel de pobreza por debajo del 10% de la población gracias al continuo crecimiento y, por eso, es fundamental sostenerlo.

Por ello, hace bien el Gobierno en anunciar la reestructuración de Proinversión para acelerar la entrega de concesiones. Uno de nuestros más asfixiantes cuellos de botella es una infraestructura inadecuada. Ni bien agarramos velocidad crucero, la estrechez se nota en el acto.

Por otro lado, el Gobierno no debe dar señales que alarmen a la inversión y enfríen el entusiasmo. Así, es preocupante la evidente tendencia expansionista que existe en Petroperú. Un día escuchamos de su interés en explorar lotes ecuatorianos(?); al otro, que nuevamente participarán como socios en el gasoducto del sur, que aún requiere ser financiado. Finalmente, nos enteramos de que la modernización de la Refinería de Talara costará el doble de lo que este gobierno inicialmente había estimado y 4 veces el presupuesto que se barajaba hace solo un par de años.

Al final tenemos la impresión de que alguien está actuando de un modo muy laxo al arriesgar y desperdiciar el dinero de todos los peruanos. Por lo que se está convirtiendo en un lastre que limita nuestro vuelo el intento del Gobierno por revivir un pulpo monopólico que tanto daño causó en el pasado.