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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Si bien los detalles exactos de los cambios se irán conociendo a medida que las alternativas para lograrlos se vayan descartando, la impresión que tenemos es que, en términos de estrategia, la empresa ha decidido colocar primero la solución al conflicto suscitado por la preocupación que tienen por el agua.

Con lo cual, y aunque les costaría un par de años de retraso, recién se iniciaría la construcción de la mina cuando hayan multiplicado la disponibilidad del agua llevando las actuales reservas para la cuenca de 1.3 millones a 14 millones de metros cúbicos. Con ello, el problema habría sido zanjado.

De esa manera se les quitaría completamente el piso a los antimineros, quienes ya no tendrán argumentos válidos para levantar a la población en contra del proyecto. Pese a que, al margen de lo que se haga para satisfacer los temores de los pobladores, los extremistas Saavedra, Arana y Santos seguirán protestando. Sin embargo, entonces serán solo cuatro gatos sin mayor capacidad de convocatoria ni de causar impacto.

En todo caso, de esa forma se estaría asegurando inversiones fundamentales para todos los peruanos pero, especialmente, para los cajamarquinos, ya que solo Conga representa 4,800 millones de dólares. Mientras que existe un monto similar de inversión que se realizaría casi en simultáneo en los diversos proyectos que son aledaños.

Esto último explica la evidente desesperación de las hordas antisistema que están tratando de impedir como sea que esos proyectos se lleven a cabo, ya que el bienestar que van a generar les quitará su mercado electoral, el cual se basa en que el eterno problema de la pobreza y la miseria nunca sea solucionado.