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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así, tenemos que, hoy en día, la preocupación ambiental parece exclusiva de grupos violentistas. Lo cual es peculiar porque si a ellos mismos, hace pocos años, les hubieran planteado temas ecológicos, los habrían descartado de plano por considerarlos una preocupación pequeño burguesa y una distracción del objetivo central, que era tomar el poder como fuera.

Incluso, sus guías ideológicos –ya sean chinos, albaneses o soviéticos– fueron los peores contaminadores del planeta sin ninguna consideración por el hábitat de sus ciudadanos. Sin embargo, esos mismos operadores utilizan hoy la agenda ambiental como plataforma electoral, aunque, como hemos visto en Cajamarca, esta es eventualmente olvidada para retomar los llamados a revueltas y a la lucha armada.

Igual ocurrió con los derechos humanos, que fueron inicialmente el estandarte de los regímenes democráticos contra los totalitarios, pero que, posteriormente, grupos radicales secuestraron, pese a que muchos de ellos no creen en la libertad del individuo prefiriendo, instintivamente, la asfixiante y represiva intervención del Estado.

Felizmente, ahora parece que las aguas están volviendo a su cauce después de años. La corriente chavista, que está en una curva declinante y es cada día más intolerante, está planteando salir de la CIDH porque no quieren ser cuestionados por reprimir a sus opositores ni por impedir que los medios de comunicación en sus países los sigan criticando.

Con lo cual esperamos que, pronto, el demagogo venezolano y sus incondicionales seguidores en el vecindario –especialmente el ecuatoriano y el boliviano– se retiren de ella para que esta pueda ser reformada por aquellos que sí tienen espíritu tolerante y libertario. Con lo cual, finalmente, estaríamos avanzando en este tema.