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Por: Guillermo Giacosa, Opina.21ggiacosa@peru21.com

El excedente actual de nacimientos sobre decesos es de 77 millones por año.

África, a pesar de las hambrunas, de la pobreza y de la ignorancia o, quizá debido a ellas, es quien marcha a la vanguardia de este vertiginoso y aparentemente incontrolable crecimiento poblacional.

En solo un siglo, del 2000 al 2100, este continente podría pasar, según proyecciones de las Naciones Unidas, de 800 millones de habitantes a 3,600 millones, cifra que era la cantidad total de seres humanos en el planeta hacia 1970.

Hoy, una persona de cada siete es africana; en el 2050 la proporción prevista será de uno a cuatro. Este crecimiento se operará al sur del Sahara donde, como dato complementario, murieron, solo en el 2008, 1 millón 500 mil personas a causa del sida.

En la mayoría de las ciudades africanas la tasa de nacimientos es menor que en el campo. Esta comprobación indica que la información y la presencia de servicios médicos cumplen un papel fundamental en la tarea de hacer manejable la explosión demográfica. En Kenya, por ejemplo, se logró que la fecundidad, que era de ocho hijos por mujer, bajara a solo cinco. Estudios recientes indican que hay voluntad en la mujer africana por tener menos hijos y por espaciar los alumbramientos. Desafortunadamente, no cuentan con los servicios adecuados para lograr estos objetivos, ni con el convencimiento pleno de las autoridades políticas.