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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que, a diferencia del resto del sector público que está obligado a devolver al tesoro los recursos que no han ejecutado, él decidió aumentar el presupuesto del Congreso con el saldo no utilizado del año pasado. Más aun, como no sabía qué hacer con tanto dinero le pareció adecuado construir un club de playa para que se relajen los parlamentarios estresados.

Asimismo, se le ocurrió formar una costosa organización política a nivel nacional con decenas de 'gestores' que iban a ser pagados por el Parlamento. Felizmente, ese absurdo proyecto fue cancelado no bien se armó el escándalo.

Ahora, en un acto de generosidad con dinero que no es de su propiedad, el presidente del Legislativo ha decidido condonar 9 millones de soles que deben diversos ex parlamentarios. El hecho de que los beneficiados pertenezcan a tres bancadas que podrían ser decisivas en una eventual reelección para presidir nuevamente la mesa directiva no debe de haber escapado a la decisión de llevar a cabo tan magnánimo acto.

En todo caso, es totalmente injustificado que el Congreso apruebe anualmente en la ley de presupuesto directivas que deben de ser acatadas por todas las entidades, pero que considere que no se aplican para el Parlamento. ¿En que se basan para colocarse por encima de la ley que ellos mismos han aprobado para el resto del Estado?

En realidad, esa absoluta libertad presupuestal es un concepto reciente y extraño. En el pasado el Congreso siempre se ha ceñido a las restricciones de cualquier entidad estatal. Total, son servidores públicos en una democracia republicana en lugar de privilegiados miembros de alguna realeza absoluta que no rinde cuentas y hace lo que la da la gana.