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Carmen González,Opina.21c.gonzalez@ceprovi.org

Salvo honrosas excepciones, la historia nos dice que hemos tenido un Estado perverso –no protector de los hijos más necesitados–, integrado por gran cantidad de políticos y funcionarios psicopáticos que han buscado su propio beneficio, y que se han profundizado las brechas sociales sin medidas efectivas para impedirlo. Este Estado tendrá que corregir sus distorsiones para encontrar su verdadera identidad, que es la de protector y distribuidor equitativo de bienes. En los conflictos sociales hay agitación política pero, también, una gran dosis de desconfianza y un pedido de respeto y consideración de sectores excluidos. Cuando se siente que poco hay que perder, y que el desamparo es grande, el descontrol de impulsos puede llegar en forma peligrosa, más si se trata de movimientos masivos. Deseo para el año 2012 que quienes detentan el poder por mandato popular tengan la suficiente sabiduría para darse cuenta de que los reclamos de hoy contienen un resentimiento histórico que es también presente; que los cambios deben llegar, pero que estos deben darse con equidad, justicia económica, democracia y ética, para impedir que la sangre llegue al río.