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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Las estrategias destinadas a ganar elecciones o llevar a cabo políticas inaceptables para la población no suelen reparar en normas morales. Así como Estados Unidos había recibido numerosas advertencias sobre el ataque del 11-S, y no hizo nada por impedirlo, ahora la derecha francesa dejó actuar impunemente a un asesino del cual tenía información desde noviembre 2010, según confirma la Dirección de la Protección de la Seguridad y de la Defensa de ese país.

Resulta complejo justificar, con hechos, atrocidades de esta naturaleza, pero la reacción inmediata del presidente francés, Nicolás Sarkozy –a quien las encuestas no favorecían–, son elocuentes: si es reelegido tomará medidas drásticas hasta contra los que frecuenten las páginas de Internet que estimulan el terrorismo. La agenda de la derecha pasa por la seguridad, lo cual no es novedad para nosotros, la agenda progresista pasa por el mejoramiento del nivel de vida. No puede negarse, como ocurrió en los Estados Unidos, que actos salvajes como el 11-S o el asesinato de menores y soldados, como ocurrió en Francia, saltan por encima de todo razonamiento y conquistan la adhesión emocional de los electores. Preferible morirse lentamente por desempleo que repentinamente por una bomba. El 11-S le permitió a EE.UU. invadir Irak y luego Afganistán. Lo acontecido en Francia quizá permita la reelección de Sarkozy. Mohamed Merah –que así se llama el terrorista francés– no sobrevivió, al igual que el asesino de Kennedy, y a pesar de la determinación oficial de capturarlo con vida, el hombre se encontró con una bala en su cabeza mientras saltaba desde una ventana.