Tiempo para jugar. (USI)
Tiempo para jugar. (USI)

Es normal que los padres, llegado el final del año escolar, se pregunten: "¿Y ahora qué hago con los chicos?". Dependiendo de cómo fueron los resultados académicos, se empiezan a barajar alternativas para que "no pierdan el tiempo" en verano.

La primera opción: matricularlos en talleres. Lo ideal es conversar con los hijos y averiguar sus intereses. Lo peor que puede hacer es imponer e ignorar los deseos de los pequeños. Dialogando y persuadiendo llegarán a buen puerto.

Otro aspecto que debe evitarse es sobrecargarlos de labores. Si bien el verano es propicio para que aprendan cosas productivas, saturarlos con dos, tres, cuatro o más talleres los abrumará. De hecho, hay que considerar las horas de 100% ocio. Aunque suene paradójico, son muy importantes.

Finalmente, las vacaciones también son útiles para estrechar los vínculos familiares. En vista de que los hijos ya no tienen excusas como "mañana voy a clases temprano" o "tengo que hacer tareas", los padres podrían planificar actividades para compartir en grupo dentro y fuera de la casa.

Pueden ser desde cosas simples, como ver películas, hasta más elaboradas, como realizar un viaje corto el fin de semana. Solamente es cuestión de ordenarse.