Redacción PERÚ21

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Amparados en la oscuridad de la noche, unos chimpancés salvajes decidieron aventurarse más allá de los límites del , en , para robar mazorcas de una plantación de maíz, terreno prohibido para estos primates que limita con su hábitat natural.

Sin embargo, su incursión nocturna fue puesta al descubierto gracias a unas cámaras trampa instaladas por Sabrina Krief, del , aparatos que además mostraron una conducta poco frecuente en este tipo de animales.

Según explica una , los chimpancés conocen bien el grave peligro que corren si se acercan a estas plantaciones y son descubiertos por los agricultores.

Por esto, a la luz del día muestran su nerviosismo emitiendo chillidos y defecando heces blandas, lo que los investigadores revela "ansiedad y la percepción de una situación de riesgo".

Sin embargo, al anochecer su actitud es diferente. Confiados de no ser descubiertos, los primates acudieron a los cultivos en grupos de ocho que incluían hasta a las crías y los ejemplares más vulnerables y se quedaban el doble de tiempo en el lugar, llevándose el preciado botín.

Eso sí, rescata el estudio, los animales nunca escogieron noches con luna llena para estas incursiones. Por el contrario, aprovecharon los ciclos de luna nueva —cuando la noche es más cerrada— para evitar ser descubiertos.

"La gente está vigilando su campo durante el día de forma muy activa y esto es peligroso para los chimpancés. Y ahí muestran una increíble flexibilidad de comportamiento, adaptando su ritmo de vida al riesgo de las incursiones con la oscuridad", indicó Krief .