(Getty Images )
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El es una actividad que sirve para reforzar la unión de pareja, para relajarnos y pasar un buen momento de pasión. Además, es altamente beneficioso para la salud física y mental, tal como lo han comprobado los científicos.

Un estudio de la Universidad de Wilkes en Pennsylvania, Estados Unidos, concluyó que tener relaciones sexuales frecuentemente puede ayudar a aliviar enfermedades y también a prevenirlas.

- Libera de estrés: El sexo es un antidepresivo natural, debido a que esta práctica sexual libera oxitocina, la hormona antiestrés que provoca la baja de la presión en una situación de estrés, reveló una investigación de la Universidad de Paisley, Escocia.

- Evita el insomnio: El sexo lograr curar la falta de sueño, tener un encuentro sexual antes de dormir es recomendado por especialistas porque el cuerpo pasa por un estadio de relajación y bienestar que ayuda a conciliar el sueño.

"Para un hombre, un orgasmo poderoso es el equivalente a tomar en promedio dos o tres miligramos de diazepam (o Valium)", señaló Arun Ghosh, especialista en salud sexual del Hospital Spire de Liverpool, publicó Infobae.

- Previene la gripe y asma: Hacer el amor estimula la producción de inmunoglobulina A, que aumenta la protección al cuerpo y disminuye las posibilidades de contraer una gripe. Y es un antihistamínico natural que es beneficioso para luchar contra el asma, según un estudio de la Universidad de Pennsylvania.

- Retrasa el envejecimiento: Un estudio de la Universidad de Pittsburg reveló que hacer el amor más de cuatro veces por semana hace que las personas luzcan más jóvenes. Esto es explicado gracias a la liberación regular de testosterona lo que mejora la elasticidad de la piel ya la tonifica.

- Alivia los dolores: El sexo es un buen analgésico que proporciona un estado de relajación que lograr aliviar dolores de cabeza, musculares o calambres. Esto es gracias a liberación de oxitocina y al aumento de las endorfinas que se produce durante ese momento.

“Un orgasmo puede inhibir la liberación de transmisores de dolor de la médula espinal para que no puedan llegar a las neuronas que responden al dolor", explicó Barry Komisaruk, profesor de psicología en la Universidad de Rutgers.

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