El hombre que sabe bailar es un gran amante, dicen. (Internet)
El hombre que sabe bailar es un gran amante, dicen. (Internet)

La desinformación sexual se construye en base a rumores. Éstos, al transmitirse sin corroboración previa, terminan convirtiéndose en postulados de sexología. Sin embargo, es necesario revisarlos y determinar si son verdaderos. En tal sentido, examinemos tres mitos populares.

SE MUEVE BIENOtra curiosa afirmación: el hombre que sabe bailar es un gran amante. De hecho, en Internet hay artículos que llevan títulos como 'Signos de que es bueno en la cama' y que incluyen al factor "buen bailarín".

Claro, es normal suponer el ritmo y la flexibilidad se pueden poner en práctica tanto en la pista de baile como en la intimidad. Podría ser.

Lo cierto es que un estudio científico publicado el año pasado por la Universidad de Northumbria (Reino Unido) afirma que, a la hora de bailar, hay movimientos del hombre que resultan irresistibles para la mujer. No es garantía de que sean buenos en la cama, ojo, pero sí les sumará puntos para conquistar al sexo opuesto.

CUESTIÓN DE TALLA"Quiero un hombre sincero, trabajador y zapatón", es un pedido usual de muchas mujeres. Coloquialmente, ser "zapatón" es contar con un miembro viril de tamaño superior al promedio.

La expresión surge a partir de la supuesta correlación –directamente proporcional– entre la talla del calzado y la longitud del pene.

Un estudio publicado en la revista de urología BJUI, en 2002, desarmó el mito. La conclusión del trabajo titulado '¿La talla del zapato puede predecir el tamaño del pene?' fuera muy clara: tal suposición "no tiene base científica".

CEBICHITO PARA LA PASIÓNA la riqueza hidrobiológica de nuestro mar se le atribuyen muchas propiedades. Algunas de ellas son poco defendibles, ciertamente. Está claro que pescados y mariscos son piezas angulares de la gastronomía peruana, pero es atrevido afirmar que un cebiche de conchas negras o un concentrado de choros son potajes milagrosos para transformarse en una bestia erótica.

Desde el punto de vista científico, no existe la evidencia suficiente que apoye la efectividad de los afrodisíacos. Por más que exista una inveterada tradición desarrollada en diversas culturas, poco o nada se ha podido probar con contundencia.

Los únicos afrodisíacos naturales que sí funcionarían son el azafrán y el gingseng, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Food Research International en el año 2011.

SABÍA QUE

- Según la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), los alimentos afrodisíacos no están reconocidos como seguros ni efectivos.

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