A Caucasian woman is indoors in her living room. There is a Christmas tree in the background. The woman is wearing warm clothing. She is sitting on the couch and looking sad because she is alone on Christmas day.
A Caucasian woman is indoors in her living room. There is a Christmas tree in the background. The woman is wearing warm clothing. She is sitting on the couch and looking sad because she is alone on Christmas day.

La llegada de la suele contagiar entre las personas sentimientos de amor y felicidad. Muchos asocian esta fiesta con reuniones familiares, vacaciones, regalos y viajes, pero hay otro gran grupo de individuos a los que la Navidad puede traer confusión, depresión, angustia y ansiedad.

El psiquiatra Enrique Bojórquez Giraldo dijo que en esta época del año es normal tener cambios de ánimo, porque muchas personas asocian la fecha con ciertas experiencias pasadas, como momentos tristes de la infancia porque los padres se separaron, por la pérdida de seres queridos o por algún otro hecho con un significado emocional.

Sin embargo, alertó que hay un grupo de personas vulnerables que en estas fechas pueden presentar un cuadro depresivo. “En estas personas los cambios de ánimo son significativos. Se quejan de melancolía y hay cambios en el nivel de actividad, el sueño, el apetito y hasta el interés sexual”, mencionó.

Bojórquez explicó que la depresión es producida por tres factores complejos: la vulnerabilidad genética, es decir, los antecedentes familiares que hacen que una persona tenga mayor riesgo de padecer la enfermedad; los factores neuroquímicos, que son las alteraciones de los neurotransmisores en el cerebro y que afectan su funcionamiento; y los factores biográficos, referidos a hechos de impacto en la vida del sujeto, como la manera como fue criado o valorado, o las dificultades a lo largo de la vida.

El experto aclaró que la depresión no es una situación de tristeza o mal momento y se da al margen de la voluntad del sujeto. “No se trata de que la persona quiera tener esto o que no ponga de su parte para manejarlo. Es como una diabetes o hipertensión, que están más allá de la voluntad y por eso se necesita un tratamiento”, explicó.

Se puede reconocer la depresión por el cambio en el estado de ánimo, pues las personas tienen tristeza y presentan irritabilidad. Además, el sujeto pierde la capacidad de disfrutar las cosas que antes le agradaban y se despierta de noche o muy temprano y ya no puede seguir durmiendo.

En las personas con depresión también disminuye el apetito y hay pacientes a los que les cuesta concentrarse o tienden a tener pensamientos negativos y pesimistas. “En el extremo las personas expresan ideas de minusvalía personal, de culpa y deseos de ya no querer vivir”, advirtió.

Bojórquez dijo que todo eso se presenta acompañado de cambios en el autocuidado personal, la disminución del rendimiento académico o del trabajo, el aislamiento social y el abandono de las actividades cotidianas.

Sin embargo, estos casos pueden ser tratados con éxito con psicoterapia y medicación. “En la mayoría de casos hay que combinar las dos cosas, pues las medicinas restablecerán el funcionamiento del cerebro, pero a la par hay que cambiar las ideas negativas y la percepción que tiene el sujeto de sí mismo”, aseveró.

Bojórquez dijo que en estas fechas es importante recordar que la Navidad es una fiesta para consolidar los lazos familiares, que son un soporte para cualquier trastorno mental. “Hay que organizar los tiempos, disfrutar y descansar lo necesario, y en los casos más complejos, hay que buscar ayuda profesional porque una persona depresiva nunca mejorará sola, ni con fuerza de voluntad”, acotó.

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