Un estigma sucede cuando alguien ve a otra persona de manera negativa por alguna característica distintiva o por un rasgo personal que se considera una desventaja. Lamentablemente, las creencias y las actitudes negativas hacia las personas que tienen alguna afección de la son frecuentes.

Especialistas de Mayo Clinic señalan que el estigma puede dar lugar a la discriminación y a algunos efectos nocivos, como la resistencia a buscar ayuda o tratamiento, falta de comprensión por parte de familiares, amigos, compañeros de trabajo u otras personas, menos oportunidades laborales, o para participar en actividades escolares o sociales, o problemas para encontrar una vivienda, hostigamiento, violencia física o acoso, entre otros.

Medidas para sobrellevar un estigma

Para poder lidiar con un estigma es necesario buscar tratamiento, sin dejar que el miedo a que te etiqueten como enfermo mental impida buscar ayuda. El tratamiento puede brindar alivio mediante la identificación del problema y la reducción de los síntomas que interfieren en tu vida laboral y personal.

No permitir que te avergüence y te haga dudar de ti mismo. Se debe buscar asesoramiento, investigar la afección y conectarse con otras personas que tienen una enfermedad mental puede ayudar a aumentar la autoestima y a sobrellevar la autocrítica destructiva.

Tampoco es recomendable aislarse. Si tienes una enfermedad mental, tal vez dudes en contárselo a los demás. Familiares y amigos, o los miembros de tu comunidad pueden ofrecer apoyo si saben de tu enfermedad mental. Acude a personas de confianza en busca de compasión, apoyo y comprensión de lo que necesitas.

No te equipares con tu enfermedad. No eres una enfermedad. Por lo tanto, en lugar de decir «Soy bipolar», di: «Tengo trastorno bipolar». En lugar de autodenominarte «esquizofrénico», di: «Tengo esquizofrenia».

Únete a un grupo de apoyo. Algunos grupos locales y nacionales, como la National Alliance on Mental Illness ofrecen programas locales y recursos de internet que pueden ayudar a reducir el estigma mediante la educación de las personas que tienen enfermedades mentales, sus familias y el público general.

Habla en contra del estigma. Considera la posibilidad de expresar tus opiniones en acontecimientos, en cartas al editor o en Internet. Puede ayudar a infundir coraje en otras personas con desafíos similares y a educar al público sobre las enfermedades mentales.